Reconciliar el feminismo y la maternidad

Reconciling Feminism and Motherhood

Las mujeres del siglo XXI se encuentran en un lugar sensacional de la historia. Más que nunca, tenemos la oportunidad de seguir una educación, seguir nuestras carreras de ensueño y perseguir nuestras pasiones. Tenemos un control completo sobre nuestra fertilidad, siendo capaces de apagarla y encenderla como un interruptor de luz y de recibir ayuda cuando no funciona como nos gustaría.

El feminismo ha bateado y golpeado varios jonrones para las mujeres en los últimos 100 años, y puede reclamar en gran medida el crédito de que estas opciones estén disponibles para nosotros. Pero a pesar de lo maravilloso que es tener una opción, la forma evolucionada de feminismo de hoy puede tener un efecto amortiguador, dejando a las mujeres sintiéndose abrumadas y paralizadas.

No tenerlo todo, todo el tiempo

Uno de los sentimientos más dañinos a los que se han visto expuestas las mujeres es que podemos tenerlo todo, todo el tiempo, y que es sólo una cuestión de «equilibrio». Se nos dice que podemos tenerlo todo, pero eso nos obliga a cuestionar constantemente si tomamos las decisiones correctas en nuestro trabajo, en la crianza de los hijos, en nuestros matrimonios.

A medida que más de nosotros nos damos cuenta de lo absurdo de esta llamada «verdad», estamos siendo golpeados duramente en nuestros órganos reproductivos por el hecho obvio de que sí, los niños se llevan horas valiosas que de otra manera podrían haber sido invertidas en subir la escalera en el trabajo o en la jet-set a fabulosos puntos calientes alrededor del globo.

Esto es, después de todo, lo que los medios de comunicación nos muestran cuando escuchamos el término «mujer independiente». Nunca vemos a una madre que se limpia las manchas de vómito de su hombro o persiguiendo obstinadamente a su niño de fuerte voluntad en el patio de recreo.

Hace un par de años, Marie Claire publicó un artículo con madres que se arrepentían de haber elegido la maternidad. Todas compartían el tema común de creer que podían vivir mejor, más significativas y más emocionantes vidas sin una o más anclas humanas del tamaño de una pinta bajo los pies.

El reciente libro de la autora canadiense Sheila Heti, «Maternidad», muestra a una protagonista femenina a la que tampoco le importa tener hijos. Esta protagonista creía que ser madre tendría un efecto adverso en su carrera de escritora. A medida que el lector se adentra en el libro, queda claro que la madre de la narradora también eligió el trabajo en lugar de la familia, dando a la narradora la impresión de que una mujer necesita elegir: ser una profesional satisfecha o ser una buena madre.

Heti fue aplaudido por desafiar la creencia social de que todas las mujeres deberían querer ser madres algún día. Pero el efecto adverso de esto también está empezando a levantar su fea cabeza, con las mujeres que eligen la maternidad siendo criticadas por su elección. Otras todavía cuestionan a las madres por querer volver a sus carreras después de comenzar una familia.

El feminismo y el mundo de la elección

Lo que muchos pierden de vista es el hecho de que el feminismo se basa en la elección. La expectativa de que toda mujer se sienta naturalmente inclinada a tener hijos es increíblemente insensible y perjudicial para las mujeres y la sociedad en general.

Una mujer que elige ser madre tampoco debería ser cuestionada. Si ella regresa al trabajo o no es su asunto, no el tuyo.

La vida se trata de equilibrio, pero no siempre es 5050. A veces la balanza se inclina más hacia un lado que hacia el otro.

Una cosa que los padres que trabajan saben muy bien es que los niños pesan mucho en esa balanza. Alimentarlos, bañarlos y gritarles que se pongan los calcetines y los zapatos por quinta vez esa mañana se come horas de cada día.

Pero el trabajo no tiene que sufrir por los niños. De hecho, como muchos padres están de acuerdo, emparejar el trabajo con la paternidad puede transformarnos en individuos ultraeficientes que saben cómo hacer que cada segundo de cada día cuente. Puede que tengas que hacer las cosas de forma diferente, seguro, pero aún puedes lograr los mismos objetivos que siempre tuviste antes de traer a tu pequeño al mundo.

Foto de Ignacio Ocampo en Unsplash

Lecturas adicionales:

https://www.smh.com.aulifestylelife-and-relationshipsi-m-a-feminist-and-i-don-t-want-to-work-anymore-20180528-p4zhyw.html

https://www.nytimes.comroomfordebate20120430motherhood-vs-feminism

Deja un comentario